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🔺Diario Masonico | Cumpleaños de los dioses

Dioses nacidos el 25 de diciembre

Es diciembre, el sol atravesaba el zenit del día en que está más lejano… la niebla lo cubría todo; parecía que las nubes estuvieran a sus pies; que extraño sitio para una fiesta, pero al mismo tiempo tan familiar como el hogar… el piso ajedrezado y aquella escalera de virtud; la flauta mágica del buen Mozart, sonaba casi a gloria; pero a la final, como más iba a sonar la música en el cumpleaños del mismísimo Dios… más aún cuando los cumpleañeros son varios Dioses… Qué raro se escuchó eso; por suerte y para sacar al aprendiz de sus extraños pensamientos, uno de sus anfitriones vino a saludar.
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Hola, gracias por invitarme y feliz cumple, perdona que no haya traído un presente pero no sabía que podría regalarle a quien es dueño de todo.

Pues pudieras haber pensado en unos lentes de sol; tener un ojo que todo lo ve a veces resulta incómodo, le dijo sonriendo mientras continuaba recibiendo a sus invitados.

El aprendiz no pudo menos que exclamar “Que buen tipo es este Horus…”

No te confíes que a veces es de muy mal genio y hasta pasa por pendenciero, le dijo otro de los presentes.

Maestro Sidartha feliz cumpleaños.

Ni lo menciones mi buen aprendiz; es sólo un año más desde el día en que mi cuerpo nació; al igual que mis hermanos nací a la vida humana durante un Solsticio de invierno… nada para celebrar, tan sólo adopte un poco de humanidad, o quizás fue entonces cuando me volví divino, qué más da.

Entonces maestro Buda, son todos hermanos?, todos los Dioses?... Horus, Mithra, Aura Mazda, Hermes, Dionisio, Krishna, Heracles, Adonis, Tammuz, Zarathustra y hasta el buen Jesús?

Y tantos otros mi buen aprendiz; acaso tú no eres hermano de tus iguales y hasta de tus diferentes?

Si maestro, al menos eso creo, pero ustedes son Dioses… son los dueños de todo lo que existe y lo que no también y yo tan sólo un humilde y solitario aprendiz que vaga solo por los senderos y que ni siquiera sabe cómo llego aquí. 

“Que no sabes cómo llegaste aquí?” sonó con estruendo una voz a sus espaldas.

Mi señor Heracles; simplemente he llegado aquí pero no sé de dónde o en qué circunstancias a más de que es vuestra celebración de cumpleaños.

Pues muriendo pequeño, como más has de llegar; acaso no es la muerte la que conduce a los mortales ante los Dioses?

Muriendo?... pero no puedo estar muerto… no puedo… hay tanto aún por hacer… tanto por vivir… no puede ser… no puede ser (los ojos del aprendiz se llenaron de lágrimas y su voz se quebró al pensar en quienes ya no vería más)… Por favor… por piedad, no estoy listo… no debo morir, ni siquiera tuve oportunidad de decir a mis hermanos y a mis amigos que son muchos y muy amados cuanto los quiero… ni siquiera he pulido mi piedra para ser ejemplo digno… no… no puedo estar muerto.

Una mano se posó suavemente sobre su hombro y una voz dulce le consoló diciendo “tienes razón aún no es tu tiempo, aún tienes que crecer”

Hermes… mi buen Hermes gracias, gracias, gracias… susurraba el aprendiz; sus hermanos se levantaron presurosos y apretaron su mano.
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Hermano mío despierta, que alegría que regreses a nosotros… hermano amado aférrate a la vida, no nos dejes; los rostros de sus hermanos reflejaban la esperanza, el amor y la alegría que ese despertar les producía.

Por fin llego el día después de dos largas semanas en el que el aprendiz finalmente abrió los ojos y recupero la conciencia y lo primero que vio fue a su maestro y uno de sus hermanos de columna que dormitaban en una silla después de varios días en vela y de no haber salido del hospital… desde el día mismo en que el aprendiz se accidento.

Enfermera, por favor ¿ que me paso?;  ¿ desde cuando estoy aquí?, ¿ donde están todos mis hermanos y amigos… son muchos… una multitud seguramente?.


Llegaste hace dos semanas. Tuviste un accidente de tránsito muy grave y entraste en coma. Temíamos que no despertaras jamás. Y tus amigos y hermanos... no sé... No ha venido nadie más. Pero estos dos caballeros que están sentados, ahora durmiendo, lo hacen muy cansados. No han dormido casi nada y se han pasado en vela desde que estás aquí. Se han pasado casi sin salir, se han turnado para ir a comer algo o para ducharse por no dejarte solo.

Pero si yo tengo muchos amigos! Tengo muchos hermanos! Dónde están todos? Todo el mundo me quiere!

Pues no lo sé... No lo sé porque, como te he dicho, no los conozco; el rostro dulce de la enfermera se enterneció hasta las lágrimas.

El Aprendiz entristeció profundamente y agacho la cabeza... Pensaba en tanta gente que le dijo que lo amaba, de tantos hermanos cuyo amor sería para siempre, en tantos amigos para toda la vida... Y que a ninguno le haya interesado estar a su lado cuando la muerte lo llamaba, le rompió el corazón.

De pronto, unos pasos interrumpieron sus pensamientos. Alguien de bata blanca se acercaba. Seguramente era un doctor que venía a verlo.

Justo en ese momento se despertaron sus hermanos. Saltaron sobre la cama a abrazarlo! No les cabía el corazón en el pecho por la emoción. La alegría era tal que les daban ganas de gritar por ver a su hermano vivo.

Por favor, nos dejan solos - dijo el doctor. 

Casi no hubo tiempo de saludar, de decirle cuánto lo apreciaban, pero tuvieron que cumplir la orden y salir del cuarto.

Era un doctor un tanto extraño. Sí… vestía de blanco, tenía una túnica larga, pero su cabello rizado y la barba y bigote más su rostro dulce no parecía de un doctor, al menos no un médico cualquiera.

Cómo estás? Cómo te encuentras? Qué tal te ha tratado este renacer?.

Renacer?, doctor? Pero si no me he muerto!.

Claro que sí! Claro que moriste! Cómo más habrías llegado al cumpleaños de los dioses o no?

Pero... pero doctor....Usted cómo lo sabe? Acaso le dije algo entre sueños?

Pues no, no me contaste nada ni fue necesario... He venido aquí porque en tu apuro por salir, ni siquiera me deseaste feliz cumpleaños....

¿Qué?  ¿ Quién es usted?

¿ Acaso no me conoces? Yo también nací durante un solsticio de invierno. Hace ya dos mil años y un poco más quizás... Soy hijo de un carpintero. Pero no he venido solamente a que me desees feliz cumpleaños. He venido a despejar algunas de tus dudas y a aliviar el agobio que sientes en el corazón. 

"Y es que no, no mi querido Aprendiz, no se trata de que tengas muchos hermanos o muchos amigos para no sentirte solo. No debe ser una muchedumbre lo que llene tu corazón... Porque más valen éstos dos hermanos tuyos, que no se han separado de tu lado, y para los que en estas dos semanas no hubo nada más importante que verte despertar, que un millón de amigos o un millón de hermanos de esos de palabras o de los que se reúnen sólo para celebrar…. No... No todos los que te dicen que te aman lo sienten, y no por compartir un mandil el amor es sincero... pero basta con que uno te ame de veras para que tengas el tesoro más grande."… El amor… el amor se cultiva cada día hijo mío.

"Mi querido Aprendiz, hoy conociste a varios Dioses y aunque hay muchos más, no es trascendente cuantos o cual… lo importante es el que tengas en tu corazón… y que el tenerlo te inspire amor... y que ese amor haga de ti un mejor ser humano… que te haga más humano o verdaderamente humano… que el dolor de tu prójimo sea el tuyo, que el compartir, aunque sea sólo una sonrisa te llene el alma, que veas en los ojos de quien piense diferente a tu hermano bien amado… que te llene de amor de tal manera que se derrame a tu paso… y sobre todo, que te haga tan humilde como para entender que sólo eres uno más entre tus iguales.

Tan solo recuerda que el Universo está lleno de magia, que la magia la miras en cada arco iris pero también en la sonrisa de un niño, o en el atardecer en los ojos de la mujer que amas… Has Magia hijo mío… de esa Magia que construye un mundo nuevo, que repara corazones lastimados y que crea felicidad donde había tristeza… y sobre todo recuerda que la Magia más poderosa, no es otra que el Amor.

El Aprendiz cerró los ojos y sonrió. Sintió una gran paz en su corazón. Y cuando los abrió, ya no estaba el doctor, ese doctor al que no pudo desear feliz cumpleaños.

Pero enseguida, alzó la voz y gritó: "Hermanos! Hermanos! Vengan acá! Necesito un abrazo!".

Y los tres, fundidos en un abrazo, celebraron el cumpleaños de Dios, con el mejor regalo que nos dio aquel hijo de carpintero: el amor… tan simple, y tan grande... Simplemente amor. 

Decide ser feliz y sonríe que es gratis y contagioso, convierte tu vida en una maravillosa aventura diaria, digna de ser vivida y sé la mejor versión de ti que te sea posible.

NAMASTE... IN LAK ECH... SALAM ALEIKUM... SHALOM, o en el idioma que prefieras, TE AMO Y RESPETO.

Van… aprendiz eterno

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Autor y Colaborador,  Q:. H:. Van Maldonado el 20 

 

                        

 

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1 comentario


  • Gracias por la gran luz excelente trazado, de bastante reflexión y enseñanza.

    Victor Daniel en

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